
A través de monitoreo permanente, análisis de riesgos e inspecciones especializadas, el equipo de Integridad de Sonacol trabaja para identificar potenciales amenazas y analizar los posibles riesgos que puedan afectar a una operación segura, confiable y continua de la red de ductos.
Cuando se habla de infraestructura energética, gran parte de la atención suele centrarse en la operación diaria. Sin embargo, detrás de ella existe un trabajo permanente orientado a asegurar que la infraestructura clave de Sonacol (también denominada los “activos”) mantenga las condiciones necesarias para funcionar de manera segura, eficiente y estable a lo largo del tiempo. Esa labor es la que desarrolla el Área de Integridad.
La integridad de activos es una disciplina que busca evaluar, monitorear y gestionar la condición de la infraestructura crítica de la compañía, identificando amenazas y analizando riesgos para anticiparse a posibles fallas antes de que ocurran. Su objetivo es contribuir a que los llamados activos funcionen de forma adecuada, sin generar problemas operacionales, de seguridad y con alta disponibilidad durante todo su ciclo de vida.
Para explicar este trabajo de manera sencilla, Ricardo Alarcón, jefe de Integridad de Sonacol, recurre a una comparación sencilla para describir la labor del área a quienes no trabajan en el rubro: “es como un médico. El doctor de las tuberías”.
Al igual que un médico realiza controles preventivos para detectar problemas de salud antes de que se manifiesten, el Área de Integridad monitorea permanentemente el estado de toda la red de ductos y líneas de proceso de Sonacol, para identificar señales tempranas de deterioro y definir acciones que permitan reducir la probabilidad de ocurrencia de eventos o fallas que puedan afectar la infraestructura.
La gestión de integridad se basa en la identificación y evaluación de amenazas que podrían afectar la infraestructura. Entre ellas se encuentran amenazas como la corrosión, daños provocados por terceros, condiciones climáticas, movimientos geotécnicos, procedimientos operacionales, entre otros.
A partir de esa información, se desarrollan análisis que permiten determinar los sectores de la red que requieren atención y definir dónde concentrar acciones de mantenimiento de acuerdo a su criticidad.
“La integridad permite tomar decisiones antes de que un riesgo impacte la operación. Siempre estamos tratando de adelantarnos a lo que puede llegar a pasar.”, señala Alarcón, reflejando el enfoque preventivo que caracteriza el trabajo del área.
Para cumplir esta labor, Sonacol incorpora diversas herramientas tecnológicas que fortalecen la gestión de integridad y permiten contar con información cada vez más precisa para la toma de decisiones.
Entre ellas destacan el programa de inspecciones internas con equipos, el sistema de protección catódica, las inspecciones aéreas apoyadas por inteligencia artificial y tecnologías de escaneo 3D, cuya información se integra con el Sistema de Información Geográfica (GIS por sus siglas en inglés) que cruza datos territoriales, operacionales y ambientales.
“Hoy los reportes de inspección aérea nos llegan prácticamente en línea. Antes podían llegar hasta dos días después.”, indica Alarcón, ejemplificando cómo la tecnología ayuda a detectar anomalías, identificar potenciales riesgos y responder oportunamente ante situaciones que puedan afectar la seguridad o la continuidad operacional.
La gestión de integridad no solo se utiliza durante la operación de los ductos, sino que también está presente en etapas de diseño de nuevos proyectos, incorporando criterios que permiten asegurar condiciones adecuadas de seguridad, monitoreo e inspección durante toda la vida útil de la infraestructura.
De esta manera, la disciplina contribuye a que las decisiones de ingeniería integren una mirada de largo plazo, considerando tanto los desafíos operacionales futuros como las condiciones necesarias para una gestión eficiente de los activos.
La integridad de activos es una herramienta clave para la gestión de infraestructura crítica. A través de la combinación de conocimiento técnico, experiencia operacional y tecnologías avanzadas, Sonacol trabaja de forma permanente para anticiparse a los riesgos, fortalecer la confiabilidad de sus activos y contribuir a una operación segura y continua.
“Lo que más me motiva de la integridad es saber que muchas veces nuestro trabajo se nota precisamente porque nada ocurre. Detrás de cada inspección, cada análisis y cada decisión hay un objetivo muy claro: proteger a las personas, el entorno y la continuidad de una infraestructura que es fundamental para el país”, cierra Alarcón.
